OPINIóN

Cuando los influencer quieren legislar

Redacción
· 7 de julio, 2026 4 min de lectura 4 vistas
Cuando los influencer quieren legislar
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Por: Lic. Madelin Peña

Por años se dijo que la política dominicana era un espectáculo. Hoy, la pregunta parece ser otra: ¿el espectáculo está tomando el control de la política?
Las redes sociales dejaron de ser una simple plataforma para opinar. Ahora son una fábrica de liderazgos, un escenario donde millones de seguidores pueden convertirse en potenciales electores y donde la popularidad parece valer tanto como una estructura partidaria.

La República Dominicana está entrando en una nueva etapa. Una etapa en la que artistas urbanos, influencers, youtubers y creadores de contenido ya no solo comentan la actualidad; ahora quieren escribirla desde el Congreso Nacional e incluso desde el Palacio Nacional.

El caso más reciente es el del exponente urbano Sujeto Oro 24, quien anunció oficialmente sus aspiraciones a diputado por Santo Domingo Este bajo la boleta del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Su anuncio provocó una avalancha de críticas, memes y respaldo, demostrando que la política ya se consume con la misma intensidad que un contenido viral.

Mientras tanto, el empresario de la comunicación digital Santiago Matías (Alofoke) mantiene viva su intención de aspirar a la Presidencia de la República en 2028, impulsando el discurso de que los ciudadanos están cansados de la clase política tradicional y buscan rostros distintos, aunque provengan del entretenimiento o las redes sociales.

A esta conversación también se suma el nombre del urbano Toxic Crow, quien ha manifestado simpatía por la participación política de figuras del entretenimiento y ha respaldado públicamente iniciativas lideradas por Alofoke. Aunque no existe una candidatura oficial confirmada de su parte, su influencia dentro del debate político digital es innegable.

Pero el fenómeno va mucho más allá de tres nombres, durante décadas, los partidos buscaban abogados, economistas, empresarios, dirigentes comunitarios o académicos para construir sus boletas electorales.

Hoy, el requisito que parece ganar terreno es otro: tener millones de seguidores, dominar el algoritmo y generar tendencias.

¿Importa más una propuesta de ley o un video con un millón de reproducciones?

¿Pesa más una hoja de vida o una comunidad de seguidores fieles?

No es una realidad exclusiva de República Dominicana. En distintos países hemos visto cómo comediantes, influencers, empresarios digitales y celebridades han logrado conquistar importantes posiciones políticas aprovechando el enorme poder de las plataformas digitales.

Sin embargo, la política tiene una diferencia fundamental con las redes sociales: en TikTok un error dura horas; en el Congreso puede durar generaciones.

Un legislador no necesita únicamente carisma. Debe comprender el presupuesto nacional, el funcionamiento del Estado, la elaboración de leyes, la fiscalización de los recursos públicos y la defensa de los intereses colectivos.

La democracia tampoco puede discriminar a nadie por su profesión. Un artista, un influencer o un creador de contenido tiene el mismo derecho constitucional a aspirar que un abogado o un médico. El verdadero filtro no debería ser la fama, sino la capacidad.

Quizá el verdadero problema no sea que entren influencers a la política, el problema sería que los partidos sustituyan la preparación por la popularidad y conviertan las boletas electorales en un ranking de seguidores.

La República Dominicana se acerca a unas elecciones que podrían marcar un antes y un después en la relación entre la política y las redes sociales. El algoritmo ya participa en la conversación pública. Ahora falta saber si también comenzará a escribir las leyes.

Porque al final, los likes impresionan…
Pero son los votos los que gobiernan.

Redacción
Periodista / Taino Libre
Periodista comprometido con la libertad de prensa y la verdad. Cubre las principales noticias nacionales e internacionales.

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